Ni lo dudes. Por supuesto que cuando te vuelva a ver te haré el mejor arroz que hayas probado en ninguno de los continentes que estás a punto de recorrer.

Los humanos somos seres eléctricos y necesitamos más de seis segundos de abrazo para que las cargas hagan efecto. Supongo que ya sabes hasta dónde quiero llegar: nos robaron cinco en cada aeropuerto.

Es sólo por eso lo de no poner ya a hervir el arroz.

Quizás con uno hubiese bastando si no fuese tan evidente la de callos que teníamos en la piel. Pero estuvo bien no reprocharnos las corazas y respetar el proceso de oxidación del metal.

Pero vamos, que tú sabes igual que sé yo, que van a pasar años y brazos, y que ni cien segundos en otros puntos de fusión van a tener la potencia para crear la Isla que ha crecido de nuestros volcanes submarinos.

Avísame cuando estés de vuelta, que echo a todos los comensales y empiezo con la guarnición para dos.

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