Vienes
porque nadie te ve de camino.
Pero siempre tienes prisa
porque te ves a ti misma.

Y no vaya a ser que te cotillees que estuviste
un tiempo sospechosamente largo metida en mi portal,
o que llevabas la falda demasiado corta
para haber llegado por casualidad.

Pero la realidad es que vienes
porque aquí tienes tu premio de animal.
Tu casa de ciega con cada mueble en su lugar.
El padre en la grada el día de una gran final.
La luz del pasillo encendida
la noche de Reyes.

Y tengo la certeza de que vienes
porque sabes que hay cosas para ti

.

sin que nadie te diga que las habrá.

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